Amo...

Amo tus ojos oscuros
despeñándose
en los míos.
Adoro tu voz
ahogada,
revestida de gemidos,
el galope de tu sangre,
tu lava ardiente
y el grito
que brota de tus entrañas
desgarrando
el infinito...
Amo ese río de pasión
que me ahoga en tus suspiros,
el silencio,
desgajado,
de un “te quiero”
en el camino,
tu erizada piel.

Tragando,
por cada poro, algo mío,
carne que ofrece,
agitada,
sus voluptuosos racimos...
Amo tus ojos oscuros
parecidos a los míos.