Postrer dolor

Mis manos te esculpieron
temblando,
emocionadas,
mariposas azules
en el atardecer,
bajaron y subieron
las curvas de tu piel,
sedientas, ardorosas.
Te recorrieron mudas,
despertando tus poros
dormidos
a la dulzura.

Libaron
tus encantos,
escalaron peñascos,
hasta encontrar la flor
oculta en las heridas
de un último dolor.