¡Qué carajos! (21-12-07)

Llegó al fin la navidad;
más triste que hambre sin pan,
vestida con mil nostalgias
y esa rara enfermedad,
de sentir como la Patria
se nos va sin regresar.

¡Qué carajos!, nos timaron,
como diría mi abuela,
a veces la sanguijuela
hace del huésped festín.
Parece que el puerco espín
hincha sus púas arteras.

Hay treinta y ocho alacranes
destazando a Costa Rica,
y una joven que no sabe
lo que “ética” significa;
se amoldó como boñiga
y al gobierno le suspira...

Quizá nunca se den cuenta
de su capricho los frutos,
jamás van a discernir
entre el bien y el mal. ¡Qué brutos!
vaya padres de la Patria,
nos robaron el futuro.
¡Qué carajos, nos lerdeamos,
y no se les hizo frente,
yo siento que el conformismo
es el pecado mayor,
pues aunque nos lleve puta,
soy ¡pura vida! y ¡ahí voy!...

Eso de “al ladrón las llaves”
esta vez no funcionó.
Se puso al ladrón por dentro
y el cáncer nos devoró...
¡Qué carajos, no aprendemos,
y nos jodió el orejón!

p.154-155