Sin abrir las ventanas

Por la angosta vereda
subirá a tu ventana,
fundiéndose a la roca,
la hiedra de mi alma.

Por el cristal cerrado
la pupila de luna
sepultará en tus labios
mi soledad desnuda.

Me abrazaré a la noche,
sombría, del recuerdo,
retoñaré en tus poros,
floreceré en tus senos.

Con el rocío del alba
me marcharé de nuevo,
sin abrir ventanas
robaré tus secretos.