Todo cae... (18-12-07)

Todo deberé dejarlo
cuando me llame el de arriba,
pues nada vine a llevarme
de esto que llamamos vida;
la Patria, las buenas hijas;
yo fui de ellas, no ellas mías.

Igual que un día llegamos,
un día nos marcharemos;
muere el árbol y la flor,
el ave, el pez y hasta el perro,
como las torres se caen,
también lo hacen lo gobiernos.

Juntos van por ese río,
seres buenos, seres malos,
hombres pobres y hombres ricos,
el ignorante y el sabio,
el de botas y el descalzo,
el de a pie y el de a caballo.

Pasará la pesadilla
de este gobierno nefasto,
ya vendrán mejores días,
en olvido a sepultarlos;
todo lo que han usurpado
será su infierno dejarlo...

Y si como al pajarillo,
me atraparan por el canto,
moriré feliz cantando
aunque crudo sea el final;
¿qué tiene un hombre si pierde su paz y su libertad?

Muere el ave sin su canto,
muere sin el agua el mar,
muere el hombre cuando calla
lo que no debe callar...
Por ello, aunque me callaran,
mi grito no callará.

¡A veces creo que este río,
a nado se ha de cruzar!

p.148-149.